jueves, 23 de junio de 2011

Resumen del texto de Odonnel donde deja mal a Lipset

Odonnel nos planeta en dos capítulos una crítica a la propuesta analítica de Lipset  y propone un nuevo enfoque desde la misma dimensión socioeconómica y una aproximación a la caracterización tipológica enfocándose preferencialmente en América Latina.

El primer capítulo es un análisis y crítica a la propuesta de Lipset, Odonnel,a diferencia del otro autor, no se centra necesariamente en el ámbito socioeconómico para analizar los regímenes en los países, prioriza hasta cierto punto  la dimensión histórica y por tanto las pruebas empíricas de lo que se postula.  Odonnel llama a esto la “ecuación optimista” y la representa así (Pág.18):

MAS DESARROLLO SOCIOECONÓMICO= MÁS PROBABILIDAD DE DEMOCRACIA POLÍTICA

Inicialmente presenta seis argumentos para refutar a esta “ecuación optimista”:

1.  Los autores, como Lipset, presentan una clara preferencia por la democracia política y de esto infieren que la mayor parte de los países desarrollados son democracias políticas.

2.  Obvian procesos causales y por tanto caen en contradicciones.

3.  A raíz de las pruebas empíricas existen dudas sobre la validez del paradigma básico.

4. Presentan una conclusión falaz: “Si hay una correlación positiva en el nivel del conjunto esto no implica que dicha correlación exista en el nivel de un subconjunto de la muestra originaria” (Pág. 20).

5. Refuerza lo anterior, sosteniendo la imprecisión que surge al intentar sustituir datos longitudinales con datos horizontales; sostiene que habría sentido en hacer inferencias al respecto si se toma en cuenta que se estudia una misma unidad en diversos momentos en la historia de la misma.

6. La democracia política puede contener en su interior a la pluralización política; sin embargo esta última puede contribuir a otro tipo de regímenes.

Y por tanto propone que debería reformularse así:

MAS DESARROLLO SOCIOECONÓMICO=MAS PLURALIZACIÓN POLÍTICA= MAS PROBABILIDAD DE 
DEMOCRACIA POLÍTICA

En América Latina, a diferencia de Europa, los procesos históricos han demostrado que el desarrollo económico no es sinónimos de democracia política sino de regímenes autoritarios que modernizaron la región. El proceso de modernización y la medición de la misma se hace a partir de variables como: Tamaño del PBI (indica el tamaño del mercado); Desarrollo industrial; Población; Urbanización, entre otros.


Odonnel nos presenta tres grupos de países que demuestran esto:
Primer grupo (Argentina y Brasil)
Alta modernización del centro.
Todos los regímenes políticos no democráticos.
Segundo grupo (Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela)
modernización intermedia en el centro
Todos democracias políticas (con excepción del Perú)
Tercer grupo (Bolivia, Ecuador y Paraguay)
baja modernización del centro
Todos los regímenes políticos no democráticos.

Esto es mejor analizado por el autor en el capítulo dos. Dónde hace especial énfasis en la penetración de roles tecnocráticos y los problemas que surgen en países sudamericanos de alto nivel de modernización; dónde surgen nuevos problemas por mayores niveles de industrialización y mayores diferencias sociales, así como nuevas participaciones dentro de los roles políticos.

Uno de los aportes más logrados del autor, es el Excurso: Boceto del “juego político” bajo un régimen Burocrático-Autoritario. Esto lo desarrolla en quince puntos donde nos describe cómo debe ser el procedes de un gobierno autoritario que posea una burocracia tecnificada. Este casi recetario advierte   las posibilidades y tipo de toma de decisiones  que debe asumir un gobierno en función de un desempeño “satisfactorio”[1], su capacidad de coerción,  las coaliciones posibles y existentes[2].

Finalmente, Odonnel da un vistazo a otros regímenes políticos sudamericanos como Argentina y Brasil. Donde se han desempeñado gobiernos autoritarios como los de Perón y Vargas, llamados autoritarismos populistas; además analiza brevemente los casos de Paraguay, ecuador, Bolivia y Perú.



[1] Hay medidas a tomar si es que no hay un desempeño satisfactorio.
[2] Es importante la relación del gobierno con todos los sectores sociales, especialmente con las clases medias y el empresariado nacional. De esto podríamos inferir que por el apoyo de clase y el desempeño del gobierno, este puede devenir en fascismo.

Los Estados y las revoluciones sociales (Skocpol)

Theda Skocpol, desde este libro nos da el alcance del análisis comparado de tres revoluciones a la luz del estructuralismo histórico (¿). Ella compara la revolución francesa (1789), La revolución rusa (1917) y la revolución china (1949). Define revolución social cómo:

“Las revoluciones sociales son transformaciones rápidas y fundamentales de la situación de una sociedad y de sus 
estructuras de clase” (Pág. 21).

La autora propone dos condiciones que serían premisas para poder hablar de revolución social:

 1) El cambio estructural de una sociedad debería coincidir con un levantamiento de clases.
 2) La trasformación política de la sociedad debería ir de la mano con la transformación social.

 A estos requisitos le podemos agregar situaciones que favorecen el cambio: las rebeliones, las revoluciones políticas, y las grandes transformaciones económicas sobre estos aspectos, Skocpol hace una notable diferencia entre rebelión, revolución política, revolución social y las transformaciones económicas:

Revolución social: Los cambios de la estructura social se dan junto a los de la estructura política, así ambos se refuerzan. Estas trasformaciones se dan mediante conflictos sociopolíticos intensos, dónde la lucha de clases es protagonista. Además, la revolución se da  en manos de una clase emergente revolucionaria que tiene conciencia de sí.

Revolución Política: Transforman las estructuras de Estado, pero no necesariamente se efectúan por medio de conflictos de clases.

Rebelión: Puede integrar la revuelta de  la clase subordinada, pero no concluye con un cambio estructural.

Trasformaciones económicas: estas son como el proceso de industrialización, pueden transformar las estructuras sociales sin necesariamente concluir en drásticos cambios políticos.

Ella nos presenta su estudio a través de cuatro grupos de teorías de la revolución: la teoría marxista, las teorías de agregado psicológico, las teorías de consenso de sistemas de valores, y las teorías de conflicto político.

 Luego de explicarlas, ya en el texto hace el análisis comparado de los tres procesos revolucionarios. Ella concluye esta comparación indicando que los tres casos citados tienen en común:

- Contexto de crisis.
- Actores externos (internacionales).
- Economía agraria en retraso.
- Clase emergente.

Los compara con el caso prusiano y japonés donde el devenir fue diferente y ambas naciones supieron manejar el cambio hacia el desarrollo, haciendo reformas necesarias a su tiempo, además de no tener el factor agrario retrasado tan presente en su contexto.

¿Democratización o burocratización? Inestabilidad del acceso al poder y estabilidad del ejercicio del poder en América Latina


Sebastián Mazzuca nos presenta un artículo-resumen muy ordenado que nos permite analizar el proceso de democratización y burocratización[1] en América Latina. Empieza su texto aclarando una división teórica entre las instituciones estatales: aquellas instituciones que permiten el acceso al poder político versus las instituciones que permiten el ejercicio del poder político; ya que acceder al poder no es igual a ejercerlo. Para ello, hace hincapié en dos parejas conceptuales ligadas a lo anterior: autoritarismo-democracia (formas de acceso) y patrimonialismo- burocracia (formas de ejercicio).

Marco teórico: acceso y ejercicio.
Para una mejor comprensión, Mazzuca aclara dos puntos importantes como raíz del problema teórico:

     a)  El diferenciar el acceso del ejercicio del poder nos acerca a entenderlos como atributos básicos de la  definición de régimen político.

b)    La democracia debe ser entendida como un tipo de acceso al poder político. 

Si no llegamos a separar adecuadamente los conceptos relacionados a acceso y ejercicio, así como democratización y burocratización, podemos caer en diferentes problemas:
1.       Dificultades descriptivas en el análisis de los regímenes de América Latina.
2.       Errores al explicar el origen y proceso de desarrollo de los distintos regímenes de América Latina.
3.       Limitaciones para la elaboración de recomendaciones.

Entonces, para entender el proceso de democratización, debemos tener en cuenta que nos encontramos ante la adquisición de un tipo de acceso. El proceso de democratización, consta de tres etapas:

1.       Transición democrática.
2.       Consolidación democrática.
3.       Calidad democrática.

En este camino, se pueden dar situaciones de corrupción que entorpezcan el proceso. Sin embrago, todas estas taras relativas al tema de corrupción son problemas del Estado y no del régimen; son problemas de la burocratización y no de la democratización.

Luego, el autor, hace un análisis comparativo para explicar más claramente el desarrollo entre burocratización y democratización en América Latina. El caso más emblematico de la comparación es el de Argentina y Chile; de dónde Chile resulta ser menos democrático pero más burocrático, incluso a nivel regional. Luego de establecer un diagrama para explicar cómo se da el encuentro entre acceso y ejercicios en América Latina, Mazzuca, destaca que en la región hay dos historias muy claras a nivel de regímenes políticos:  la historia del acceso inestable y la historia del ejercicio estable (en casi todos). Entonces, parte a hacer una breve descripción de los procesos de burocratización y democratización europeas; de dónde intenta hacer una comparación, pero antes de elaborarla ya concluye con que ambos continentes han tenido desarrollos históricos diferentes y por tanto no pueden ser similares. Sin embargo, nos quedan algunos aspectos claros: los regímenes políticos pueden ser burocráticos y democráticos simultáneamente, siempre y cuando se dé primero la burocratización "(lección europea)"... es así que Mazzuca saca al fresco lo que llama " la interrogante latinoamericana": dónde el proceso se da a la inversa respecto al modelo europeo y con una fuerte carga relacionada al patrimonialismo y el poder que mana de él.

Patrimonialismo.

Mazzuca intenta darle dos posibles explicaciones a su origen: “Factores culturales”, relacionados a nuestro pasado colonial y “La economía política”, relacionada al proceso de industrialización en la región y el lugar que fue ocupando en este el Estado. Pero, ambas presentan dificultades; la primera tiene una carencia relativa a la dimensión tiempo, mientras la segunda falla en cuanto a la dimensión espacio. Indica que el origen n del patrimonialismo debe ser sensible a las diferencias entre estados y además histórica, para ello se remonta a los orígenes del Estado y da dos supuestos más que alimentarían la génesis del patrimonialismo: el impacto de la geografía política y el peso de la historia política. Sin embargo, el autor aún considera esto último como insuficiente.

Escenarios.

 En la tercera parte del artículo, Mazzuca da una mirada al futuro a partir de un análisis mediante tablas de clivajes cruzados, para explicar los posibles escenarios que podrían darse en la región a partir de las combinaciones que surjan entre democracia y patrimonialismo.  Para ello, nos da cuatro hipótesis:
1.       La democratización favorece la burocratización: la hipótesis optimista. En esta hipótesis, a mayor acceso, por democratización, habrá una mejora en la calidad del ejercicio. Es así que el electorado puede sancionara a los partidos corruptos con su voto, en el camino de la burocratización.

2.       La falta de burocratización amenaza la democracia: la hipótesis alarma.  El patrimonialismo puede llegar a socavar la legitimidad de la democracia y así la confianza del electorado se ve mellada ante los mecanismos de selección de liderazgo político, podría terminar apoyando autoritarismos para así  intentar eliminar al patrimonialismo de la escena política.

3.       La burocratización amenaza la democracia: la hipótesis de la cautela. Si el patrimonialismo es descubierto, muchos de los actores que se beneficiaban de ese modo de ejercicio del poder se volverán en contra de la democracia y pondrían en peligro su estabilidad.

4.       La democratización es indiferente es indiferente con respecto a la burocratización: la hipótesis cínica. El acceso democrático al poder se mantiene a lo largo del tiempo, pero también lo hará el patrimonialismo, aunque sea en pequeñas cuotas.

Mazzuca propone que para el cambio es necesario que surja un partido nuevo que cumpla con dos características:

a)      Que no sea cooptado por los partidos tradicionales.
b)      Que tenga un claro compromiso democrático.








[1] Uno no necesariamente deviene del otro, sino que pueden ser procesos opuestos dependiendo del enfoque.

jueves, 16 de junio de 2011

Hayek vs. Keynes

Bueno dentro del avance de la economía capitalista, existen dos tendencias bien marcadas: la propuesta neoliberal y la propuesta del Estado de bienestar. Para una ilustración quizás mayor les dejo un par de videitos

Aclaro que no comulgo con el capitalismo, sin embargo prefiero el que muestra un rostro más humano y contempla la igualdad: El Estado de Bienestar de Keynes.



miércoles, 8 de junio de 2011

El fenómeno de la Informalidad y el surgimiento del PCP-SL



El fenómeno de la informalidad tal y como lo explican autores como Hernando De Soto tiene su germen en las migraciones del campo a la ciudad. A pesar de lo discutible que este planteamiento pueda llegar a ser, podemos rescatar que este fenómeno se da debido a la existencia de un Estado centralista que no es suficiente para un país que se encuentra en constante crecimiento. La burocracia y las políticas públicas durante el siglo pasado no llegaron a ser eficientes, y por tanto no llegaban a todos los peruanos
.
Por otro lado, lo que De Soto llama “informal” es el nacimiento de un capitalismo popular, un capitalismo que no le pide permiso al Estado par surgir y parte de las estrategias de supervivencia del migrante andino. Podemos decir que el capitalismo en sí no surgió como un sistema formal, incluso lo que sucede acá en el Perú con el fenómeno migratorio andino es reflejo de la caída de un sistema económico que apelaba aún a un orden feudal. Por tanto, esta “informalidad” que viene del campo a la ciudad es el avance económico a una nueva etapa. Sabemos que la informalidad no es patrimonio de los sujetos, sino de las prácticas sociales; sin embargo, estas prácticas sociales que no se ajustan a los parámetros del Estado, tren consigo el surgimiento de nuevas empresas, una cultura que mira al progreso[1] y apuesta por la educación (crece la población estudiantil en escuelas y universidades).

Saliendo un poco de este enfoque económico, se ha afirmado que el PCP-SL es la expresión más grande del “sistema informal”. El PCP- SL no es un partido político que participe del juego democrático, sino que mantiene una lucha por el poder. El surgimiento del PCP-SL se da, como expone Degregori, a raíz de muchas rupturas en la izquierda:

“Sendero Luminoso nace del PCP Bandera Roja (BR), de inclinación pro china. Este grupo tenía como secretario general a Saturnino Paredes y entre sus integrantes a Abimael Guzmán Reynoso (conocido en ese tiempo como Álvaro). 

BR era una escisión del PCP que se había partido en una facción pro soviética y otra pro china. BR es el nombre del periódico usado por los pros chinos, mientras que Unidad el usado por los pros soviéticos.

Luego de BR, en 1967 se escinde Patria Roja. En 1969 esta ruptura es consumada y a la vez Paredes atenta contra Guzmán rebelando su seudónimo, asunto que devino en una expulsión de Guzmán y sus seguidores por ser “traidores a la línea proletaria”.

BR se había organizado por comités regionales (CR) y  Guzmán se quedó principalmente con el CR JC. Mariátegui de Ayacucho. Es de este CR que surge Sendero Luminoso a inicios de 1970. Siendo su foco principal la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga (UNSCH) y luego en el FER antifascista de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), del cual se adueño mediante sus células: Espartaco, 14 de junio y Estrella roja.” (Castro.2009:10)[2]

Podríamos decir que el PCP-SL se constituye como una informalidad al interior de la izquierda y posteriormente se torna en una formalidad que se enfrenta a otra (el Estado peruano). La lucha que reivindicaron desde su germen fue la gratuidad de la enseñanza (por el caso del DL 006 en 1969), esa lucha inicial fue algo que toda la izquierda asumió y particularmente en Ayacucho las luchas por los derechos estudiantiles fueron bastión del PCP-SL que, posterior a la fecha del DL 006, operaba desde la UNSCH y fue segregando a los otros grupos que conformaron la izquierda ayacuchana, es decir, estos grupos encontraron la extinción de diferentes formas ante la paulatina hegemonía del PCP-SL. En esto último vemos el proceso de “formalización”  de Sendero, es una formalización por la fuerza[3] ante la sociedad. Huamanga se ve obligada a reconocer la “formalidad” que Sendero trae con sus mecanismos de organicidad, igualmente todo el departamento de Ayacucho y otros lugares donde Sendero gozó de hegemonía.

Por lo tanto, el PCP-SL surge aparentemente en respuesta a reivindicaciones sociales donde el Estado no era eficiente para la sociedad. Sin embargo, resulta curioso que Sendero está compuesto por ex hacendados (como Augusta La Torre  y Osmán Morote Barrionuevo) a la vez que de una clase media intelectual ayacuchana. Si ponemos en paralelo lo que hemos sustentado antes respecto a los migrantes y el capitalismo sobre la propuesta de De Soto, podríamos ver que en función de la composición del PCP- SL, éste vendría a ser un último intento de la clase que se derrumba, ante el surgimiento del capitalismo, de darse una segunda oportunidad de poder. Esta afirmación, no es un reflejo expreso de aquellos que conformaron la cúpula de mando del PCP-SL, sino se puede ver como in reflejo inconsciente de recuperar su antigua hegemonía.  Este mecanismo inconsciente de auto subsistencia de una clase  se puede ver en sus concepciones y prácticas respecto al Perú como cuestión, sus planteamientos y proceder llevan su sello de clase, por ejemplo: los dirigentes y delegados en sus organizaciones de base son sujetos impuestos por el partido, pocas cosas se discuten y muchas cosas se acatan al interior de sus filas. Estas prácticas antidemocráticas y verticales responden a una mentalidad feudal que se encuentra en riña con el surgimiento paulatino de un capitalismo incipiente a nivel nacional.

Bibliografía:

CASTRO, María Fernanda
2009    Las similitudes en la ideología y en la praxis entre el APRA y el PCP-Sendero     Luminoso.
             Memoria de Humanidades UARM



DE SOTO, Hernando
1986  El otro sendero
          Lima.

Degregori, Carlos Iván

1989    Que difícil es ser Dios: ideología y violencia política en Sendero Luminoso.
            Lima: El zorro de abajo.
_______
1990    El surgimiento de sendero luminoso : Ayacucho 1969 - 1979.
Lima : Instituto de Estudios Peruanos.
Gorriti Ellenbogen, Gustavo
1990    Sendero : historia de la guerra milenaria en el Perú.
Lima : Apoyo.







[1] Entendido como crecimiento económico.
[2] Una cita de mi Memoria de Humanidades: Las similitudes en la ideología y en la praxis entre el APRA y el PCP-Sendero Luminoso (2009). Trabajo donde emplee el texto de Degregori El surgimiento de Sendero Luminoso y el de Gorriti, entre otras fuentes.
[3] Esto se vio reflejado cuando desde el ILA se dedicó a exterminar dirigentes sindicales y alcaldes de IU.

El Hombre político: las bases sociales de la política

Lipset entiende democracia, en este libro, como un sistema político que suministra oportunidades constitucionales para un cambio pacífico de dirigentes gobernantes. Sustenta a través de Schumpeter y Weber que deben darse tres condiciones: 
  1. Un cuerpo político de instituciones. 
  2. Líderes políticos en funciones. 
  3. Líderes políticos reconocidos que aspiran a cargos.

El texto a resumir se centra en la relación de la democracia con el desarrollo económico y la legitimidad. Lipset para explicar sus postulados se apoya mucho en Weber; tal es así que terminando el capítulo dos, podríamos afirmar que la democracia moderna sólo es posible dentro de la industrialización capitalista. Y si nos adentramos más en la tesis weberiana, hasta el protestantismo y su culto por la individualidad del sujeto no deja de tener un punto fuerte a favor de la democracia.
Una economía buena, garantiza las posibilidades de una democracia; si no puede derivar en otras perversiones como la oligarquía (dictaduras tradicionales) o la tiranía (comunismo o peronismo). Los rasgos de una economía buena se pueden ver en la relación de algunas variables y el desarrollo de la democracia: Industrialización; Urbanización; Nivel de cultura; Riqueza; Educación.  Lipset hace especial énfasis  en la última, la educación[1], "más significativa que los ingresos o la ocupación", siendo ésta no suficiente, sino que debe constituirse como una condición necesaria. Luego de que Lipset presente la tesis de Lerner, indica que estas variables deberían desarrollarse al unísono para evitar la desorganización social. Son clave del proceso de modernización como fases históricas; sin embargo al final desacredita toda hipótesis de Lerner, no sin antes rescatar que su investigación motivará otras más.
Es curioso el anticomunismo del autor que se ve a lo largo de todo el texto[2] y nos muestra la polaridad de su época. Además, Lipset en repetidos pies de página  nos demuestra sus limitaciones académicas (ver página 45 pie de página 1 del cuadro II y página 48 pie de página 10). Dentro del  tema titulado DESARROLLO ECONÓMICO Y LUCHA DE CLASES, Lipset, nos hace concluir que existe una relación inversa entre renta per cápita y comunismo: a mayor comunismo, menor renta per cápita en un país. Frente a esto concluimos que el extremismo no es nutrido por la pobreza estable[3], sino por mayor información[4]; sin embargo, cuando la redistribución es mala y el grado de desigualdad agudo, se propicia un discurso extremista.
En el capítulo tercero, Lipset, nos habla de la legitimidad y la eficacia; además que se puede prescindir de la primera pero no de la segunda para durar en el poder. Las crisis de legitimidad ocurren en épocas de transición hacia una nueva estructura social. Igualmente una democracia que se precie de estable debe de mantener una tensión moderada entre las fuerzas políticas en pugna.



[1] Lipset presenta educación y cultura casi como hegemonía: cultura nacional integrada es diferente de una clase baja aislada.
[2] Podríamos concluir bajo lo que Lipset presenta que la mayor amenaza de las democracias jóvenes son sus comunistas internos.
[3] Se relaciona más con tradición
[4] “Una casa puede ser amplia o pequeña; mientras las casas circundantes sean igualmente pequeñas, ella satisface todas las exigencias sociales de residencia. Pero si se levanta un palacio al lado de la pequeña casa, ésta queda reducida a una choza” (Cita que Lipset hace de Marx en la página 56).

martes, 7 de junio de 2011

Anthony Bebbington: Introducción a Elementos para una ecología política de los movimientos sociales y el desarrollo territorial en zonas mineras

      
                                                                         
En el texto introductorio de Anthony Bebbington, Elementos para una ecología política de los movimientos sociales y el desarrollo territorial en zonas mineras, podemos encontrar muchos alcances teóricos relacionados a los movimientos sociales y su accionar ante el conflicto socio-ambiental provocado por la extracción minera. Busca que se estudie este tema desde la multidiciplinariedad y por tanto sea analizado desde distintas miradas que unen su enfoque en un análisis centrado en la ecología política.

Como podemos ver, este conflicto no parece cesar debido a la alta demanda de las materias primas y el mantenimiento de procesos de extracción que no contemplan otros factores, como el impacto ambiental y el impacto social que la actividad minera puede generar en determinadas zonas que no son "tierras baldías". Entonces, vemos que este conflicto tiene origen en quién o quiénes son los dueños del territorio y por tanto deciden qué se hace en el mismo; es un problema de territorialidad, de propiedad privada, propiedad pública y propiedad comunal. Como sostiene el autor, nos encontramos ante la competencia de dos proyectos geográficos en una misma zona. El primero, es llevado por múltiples actores, implica cambios territoriales cotidianos, sucesivos y marcados con una carga histórica y continua. Mientras, que el segundo implica un único actor que propone cambios territoriales drásticos que se escudan ante una promesa de "modernidad", que finalmente sólo trae incertidumbre ante la población local debido a que puede representar un riesgo.

En una primera parte del texto, Bebbington, hace una breve reseña histórica de la ecología política, para lo cual se apoya en autores representativos de distintas tendencias teóricas. Para definirla, parte de Blakie[1] y la plantea como un paraguas que acoge a varias tradiciones y líneas de investigación; así mismo, la ecología política, no es una teoría, pero sí un espacio común de reflexión y análisis. Para Blakie, además se entiende la degradación ambiental mediante una “cadena explicativa”; además dejó en claro que estos temas no pueden limitarse al ámbito local.

Luego, tenemos a Anthony Giddens, quien desde la sociología introduce la noción de los actores sociales en la “agencia humana” e intenta superponerlo a la estructura, enfatizándolos. Es así que enfoca su estudio a la sociedad civil y con ello a distintas organizaciones como las ONG, empresas, organizaciones de base, etc.
Otra mirada, es la que nos alcanzan los postestructuralistas como James Scott y Arturo Escobar. Scott tiene una mirada hacia el nivel micro, él ve las “formas cotidianas de resistencia”; formas individuales de resistencia:
 
“(…) explorar cómo los actores subalternos resisten las múltiples formas de dominación que sufren” (pág 60).

En cuanto a Escobar, él se enfoca más en las relaciones entre medio ambiente, desarrollo y dignidad humana. En cuanto a las formas de resistencia, él enfatiza más la labor de los movimientos sociales. Su punto de partida principal, es que tanto la modernidad como el desarrollo no representan avances ni mejoras, sino que son reflejo de las prácticas y relaciones de poder; frente a esto los movimientos sociales vienen a ser un contra poder. A este enfoque se le puede agregar el de Richard Peet y Michael Watts, que agregan la noción de justicia y equidad social, así como igualdad de oportunidades ante el proceso de modernidad; de esta forma no cerrase ante el desarrollo, sino procurar una relación “desarrollo-ambiente” más equitativa.

Por otro lado, Bebbington introduce la noción de glocalización en el texto, esto lo hace a partir de Eric Swyngedouw que explica este término cómo los procesos que no son ni globales ni locales. Esto implicaría que los procesos de construcción territorial son entendidos como globalizados y localizados simultáneamente. En todo caso, queda el debate sobre esta hibridación y su construcción.

Bebbintong, en la segunda parte del texto contrasta algunas hipótesis y señala hilos conductores que hay dentro del libro. Sostiene que los postulados antes expuestos (en la breve reseña anterior) tienen que ver con la relación de tres campos: El campo de la resistencia y la protesta; El campo de la gobernanza formal; El campo del desarrollo del capitalismo.

 La minería actual, es parte de la forma de expansión capitalista. Su realización trae consigo la transformación de los medios y estrategias de vida de la población de la zona impactada. Esta transformación puede generara resistencias, que no siempre desembocan en movimientos sociales y sólo plasmarse en estrategias de vida[2]; sin embargo de ser el caso, si desembocasen en la gesta de movimientos sociales tienen el potencial de cambiar las formas de desarrollo territorial. Luego de analizar esto, Bebbington pasa a hacer una distinción entre movimientos sociales[3], redes sociales[4] y organizaciones sociales[5], para un mejor análisis. Luego, el autor nos hace un repaso de lo qué es el DTR[6], planteado por Schejtman y Berdegué; ellos lo definen como un proceso de transformación institucional y productiva, con la función de reducir la pobreza rural. Pero este planteamiento es bastante favorable para las empresas mineras, en este caso, y no contempla el punto de vista y las necesidades reales de la población impactada. Agrega a esto, el autor, la observación de Habermas ante los movimientos sociales que para él surgen como una respuesta a los procesos de colonialización[7].

Fianlemte, Bebbington atiende el tema de la gobernanza ambiental, la cual explica como un proceso mediante el cual se regula, definen e implementan las normas que regirán el control de los recursos naturales, su uso y acceso.  La mayor parte de estos procesos se da en espacios privados. Debido a que en el ámbito público, la legislación nacional (como en nuestro caso, Perú) le da muchas responsabilidades, poder y liderazgo a las empresas mineras. A esto se le suma el factor de corrupción y por ende la falta de confianza que los actores sociales tienen respecto a la honestidad de las instituciones públicas. Muchas veces, debido a la naturaleza de los procesos de gobernanza ambiental[8], los movimientos sociales se ven excedidos y pueden quedarse limitados a espacios locales.


[1] Se le tilda de determinista a este autor, debido a que limita el estudio de la ecología al de la economía política, poniendo esta última en primer lugar para entender mejor a la ecología.
[2]  Son fenómenos políticos y culturales, así como materiales. Estos tres aspectos están profundamente relacionados.
[3] Procesos de acción colectiva que se sostienen en el tiempo, a pesar de los altibajos que puedan presentar. No es un actor en sí mismo y es en todo caso un proceso integrado por acciones y actores. Se plantean otra forma de organizar la sociedad y pensar el desarrollo.
[4] Es una estructura de relaciones sociales entre actores visibles, pueden conectar organizaciones sociales.
[5] Brindan recursos, tales como los financieros e informáticos a los movimientos sociales; se les conoce también como “organizaciones de los movimientos sociales” (SMO´s).
[6] Desarrollo Territorial Rural.
[7] Así se entiende a los movimientos sociales como fenómenos reactivos y no propositivos.
[8] Que pueden ser trasnacionales y por tanto corresponderle a otros actores, que son propios de este espacio, su regulación.