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jueves, 23 de junio de 2011

Estructuras de división, sistemas de partidos y alineamientos electorales

Lipset y Rokkan en el presente texto mediante un análisis que parte del estructural funcionalismo del esquema parsoniano, tratan de vincularnos con la movilidad de la sociedad ante el Estado y el fenómeno electoral. 

Como ya hemos mencionado, ambos autores parten del esquema de análisis de Talcott Parsons sobre los intercambios sociales. Inicialmente, ellos buscan centrar su estudio en uno de los cuadrantes de los presentados en el esquema parsoniano; este cuadrante en cuestión es el destinado al “Subsistema Integrador”[1]. En este otro cuadro, le dan dos dimensiones a este subsistema: dimensión territorial[2] y dimensión funcional[3]. Precisan que este modelo bidimensional sirve para lograr una mayor identificación de divisiones y alianzas de partidos dentro del análisis comparado.

Ya en un segundo alcance, los autores, nos presentan un tercer cuadro que utilizarán con mayor rigor dentro del texto, es un cuadro de cuatro divisiones, que ellos llaman críticas, dentro del paradigma parsoniano. Para esto distinguen cuatro líneas de división críticas: La revolución nacional (cultura sometida ante cultura dominante), el conflicto entre Estado-nación con Iglesia, la revolución industrial (economía primaria frente a economía secundaria) y el conflicto entre propietarios y patronos ante trabajadores. Con este esquema podemos intentar estudiar los cambios estructurales en las diferentes sociedades. Sin embargo, el esquema presentado, tiene mayor efectividad dentro de sociedades europeas y se ve en conflicto ante realidades como la nuestra. Dónde, en este último caso, nos veríamos obligados a analizarlo desde dos puntos, mínimamente, antes que priorizar sólo uno (debido a que puede darse una explicación poco suficiente).

Continuando con el texto de Lipset y Rokkan, luego de presentarnos los esquemas que utilizan para analizar transformaciones estructurales, pasan a exponer cómo se dan las transformaciones estructurales de división en los sistemas de partidos políticos. Dentro del comportamiento de los partidos, destacan que no sólo se trata de relaciones de oposición, sino de relaciones estratégicas (relaciones de alianzas o divisiones). Además deben de conocer e informarse sobre las tradiciones de toma de decisiones del Estado en cuestión; conocer los canales para la expresión y la movilización de la protesta.; informarse sobre las oportunidades, los resultados y los costos de las alianzas; conocer las posibilidades, las consecuencias y las limitaciones del gobierno de la mayoría.

 Además enfatizan que para hacer un buen estudio comparado se debe partir del análisis de cuatro puntos fundamentales que los autores les dan nombre de “umbrales” (que luego se vuelven variables analíticas: Legitimación; Incorporación; Representación y Poder de la mayoría.

Finalmente, llevan estos elementos a casos sucedidos en la Historia, y cómo los resultados pueden variar según las reglas de juego (mayoría simple, los sistemas de votación de segunda vuelta, etc.).



[1] Asociado a comunidades y asociaciones.
[2] Que abarca un espacio desde uno llamado “oposición dentro de la élite nacional establecida” hasta otro “oposiciones locales-regionales”.
[3] Ocupa un espacio desde “Oposiciones de intereses concretos” hasta” oposiciones ideológicas”.

Resumen del texto de Odonnel donde deja mal a Lipset

Odonnel nos planeta en dos capítulos una crítica a la propuesta analítica de Lipset  y propone un nuevo enfoque desde la misma dimensión socioeconómica y una aproximación a la caracterización tipológica enfocándose preferencialmente en América Latina.

El primer capítulo es un análisis y crítica a la propuesta de Lipset, Odonnel,a diferencia del otro autor, no se centra necesariamente en el ámbito socioeconómico para analizar los regímenes en los países, prioriza hasta cierto punto  la dimensión histórica y por tanto las pruebas empíricas de lo que se postula.  Odonnel llama a esto la “ecuación optimista” y la representa así (Pág.18):

MAS DESARROLLO SOCIOECONÓMICO= MÁS PROBABILIDAD DE DEMOCRACIA POLÍTICA

Inicialmente presenta seis argumentos para refutar a esta “ecuación optimista”:

1.  Los autores, como Lipset, presentan una clara preferencia por la democracia política y de esto infieren que la mayor parte de los países desarrollados son democracias políticas.

2.  Obvian procesos causales y por tanto caen en contradicciones.

3.  A raíz de las pruebas empíricas existen dudas sobre la validez del paradigma básico.

4. Presentan una conclusión falaz: “Si hay una correlación positiva en el nivel del conjunto esto no implica que dicha correlación exista en el nivel de un subconjunto de la muestra originaria” (Pág. 20).

5. Refuerza lo anterior, sosteniendo la imprecisión que surge al intentar sustituir datos longitudinales con datos horizontales; sostiene que habría sentido en hacer inferencias al respecto si se toma en cuenta que se estudia una misma unidad en diversos momentos en la historia de la misma.

6. La democracia política puede contener en su interior a la pluralización política; sin embargo esta última puede contribuir a otro tipo de regímenes.

Y por tanto propone que debería reformularse así:

MAS DESARROLLO SOCIOECONÓMICO=MAS PLURALIZACIÓN POLÍTICA= MAS PROBABILIDAD DE 
DEMOCRACIA POLÍTICA

En América Latina, a diferencia de Europa, los procesos históricos han demostrado que el desarrollo económico no es sinónimos de democracia política sino de regímenes autoritarios que modernizaron la región. El proceso de modernización y la medición de la misma se hace a partir de variables como: Tamaño del PBI (indica el tamaño del mercado); Desarrollo industrial; Población; Urbanización, entre otros.


Odonnel nos presenta tres grupos de países que demuestran esto:
Primer grupo (Argentina y Brasil)
Alta modernización del centro.
Todos los regímenes políticos no democráticos.
Segundo grupo (Chile, Colombia, Perú, Uruguay y Venezuela)
modernización intermedia en el centro
Todos democracias políticas (con excepción del Perú)
Tercer grupo (Bolivia, Ecuador y Paraguay)
baja modernización del centro
Todos los regímenes políticos no democráticos.

Esto es mejor analizado por el autor en el capítulo dos. Dónde hace especial énfasis en la penetración de roles tecnocráticos y los problemas que surgen en países sudamericanos de alto nivel de modernización; dónde surgen nuevos problemas por mayores niveles de industrialización y mayores diferencias sociales, así como nuevas participaciones dentro de los roles políticos.

Uno de los aportes más logrados del autor, es el Excurso: Boceto del “juego político” bajo un régimen Burocrático-Autoritario. Esto lo desarrolla en quince puntos donde nos describe cómo debe ser el procedes de un gobierno autoritario que posea una burocracia tecnificada. Este casi recetario advierte   las posibilidades y tipo de toma de decisiones  que debe asumir un gobierno en función de un desempeño “satisfactorio”[1], su capacidad de coerción,  las coaliciones posibles y existentes[2].

Finalmente, Odonnel da un vistazo a otros regímenes políticos sudamericanos como Argentina y Brasil. Donde se han desempeñado gobiernos autoritarios como los de Perón y Vargas, llamados autoritarismos populistas; además analiza brevemente los casos de Paraguay, ecuador, Bolivia y Perú.



[1] Hay medidas a tomar si es que no hay un desempeño satisfactorio.
[2] Es importante la relación del gobierno con todos los sectores sociales, especialmente con las clases medias y el empresariado nacional. De esto podríamos inferir que por el apoyo de clase y el desempeño del gobierno, este puede devenir en fascismo.

miércoles, 8 de junio de 2011

El Hombre político: las bases sociales de la política

Lipset entiende democracia, en este libro, como un sistema político que suministra oportunidades constitucionales para un cambio pacífico de dirigentes gobernantes. Sustenta a través de Schumpeter y Weber que deben darse tres condiciones: 
  1. Un cuerpo político de instituciones. 
  2. Líderes políticos en funciones. 
  3. Líderes políticos reconocidos que aspiran a cargos.

El texto a resumir se centra en la relación de la democracia con el desarrollo económico y la legitimidad. Lipset para explicar sus postulados se apoya mucho en Weber; tal es así que terminando el capítulo dos, podríamos afirmar que la democracia moderna sólo es posible dentro de la industrialización capitalista. Y si nos adentramos más en la tesis weberiana, hasta el protestantismo y su culto por la individualidad del sujeto no deja de tener un punto fuerte a favor de la democracia.
Una economía buena, garantiza las posibilidades de una democracia; si no puede derivar en otras perversiones como la oligarquía (dictaduras tradicionales) o la tiranía (comunismo o peronismo). Los rasgos de una economía buena se pueden ver en la relación de algunas variables y el desarrollo de la democracia: Industrialización; Urbanización; Nivel de cultura; Riqueza; Educación.  Lipset hace especial énfasis  en la última, la educación[1], "más significativa que los ingresos o la ocupación", siendo ésta no suficiente, sino que debe constituirse como una condición necesaria. Luego de que Lipset presente la tesis de Lerner, indica que estas variables deberían desarrollarse al unísono para evitar la desorganización social. Son clave del proceso de modernización como fases históricas; sin embargo al final desacredita toda hipótesis de Lerner, no sin antes rescatar que su investigación motivará otras más.
Es curioso el anticomunismo del autor que se ve a lo largo de todo el texto[2] y nos muestra la polaridad de su época. Además, Lipset en repetidos pies de página  nos demuestra sus limitaciones académicas (ver página 45 pie de página 1 del cuadro II y página 48 pie de página 10). Dentro del  tema titulado DESARROLLO ECONÓMICO Y LUCHA DE CLASES, Lipset, nos hace concluir que existe una relación inversa entre renta per cápita y comunismo: a mayor comunismo, menor renta per cápita en un país. Frente a esto concluimos que el extremismo no es nutrido por la pobreza estable[3], sino por mayor información[4]; sin embargo, cuando la redistribución es mala y el grado de desigualdad agudo, se propicia un discurso extremista.
En el capítulo tercero, Lipset, nos habla de la legitimidad y la eficacia; además que se puede prescindir de la primera pero no de la segunda para durar en el poder. Las crisis de legitimidad ocurren en épocas de transición hacia una nueva estructura social. Igualmente una democracia que se precie de estable debe de mantener una tensión moderada entre las fuerzas políticas en pugna.



[1] Lipset presenta educación y cultura casi como hegemonía: cultura nacional integrada es diferente de una clase baja aislada.
[2] Podríamos concluir bajo lo que Lipset presenta que la mayor amenaza de las democracias jóvenes son sus comunistas internos.
[3] Se relaciona más con tradición
[4] “Una casa puede ser amplia o pequeña; mientras las casas circundantes sean igualmente pequeñas, ella satisface todas las exigencias sociales de residencia. Pero si se levanta un palacio al lado de la pequeña casa, ésta queda reducida a una choza” (Cita que Lipset hace de Marx en la página 56).